miércoles, 16 de enero de 2008

LOS REFRESCOS




En el mercado existen muchos tipos de bebidas no alcohòlicas.Entre ellos las bebidas carbònicas como la limonada o la cola,refrescos y zumos concentrados de fruta.Ninguno de estos refrescos es beneficioso para la salud;quitan la sed y aportan una gran cantidad de energia en forma de calorias,pero por regla general no contienen nutrientes ùtiles para el cuerpo (algunos refrescos tienen vitamina C añadida).Un exceso de bebidas dulces puede provocar problemas de peso y la apariciòn de caries.Los niños que toman muchas bebidas azucaradas,suelen tener menos apetito,lo cual se traduce en pèrdida de peso y malnutriciòn.
Las bebidas carbònicas sin minerales tienen efecto desmineralizante -contienen carbono que se adhiere al cuerpode los propios minerales-.
Los refrescos estàn compuestos de muchos aditivos (endulzantes,potenciadores de sabor,colorantes y conservantes) que no tienen ningùn valor nutitivo y pueden provocar alergias.
Las bebidas bajas en calorias hechas con endulzantes artificiales son ligeramente preferibles a las bebidas azucaradas,por que no provocan caries ni problemas de peso,pero crean adiiciones a los sabores dulces..
Las bebidas deportivas estan especialmente fabricadas para las personas que realizan ejercicio fìsico con regularidad.Estas se dividen en dos grupos:
Bebidas isotònicas - cuya funciòn es la de reponer los fluidos corporales y las sales minerales perdidas a travès del sudor.
Bebidas con hidratos de carbono - Estas se encargan de proporcionar energia.
Las segundas,sin embargo,contienen mucha glucosa o dextrosa,lo que significa que son perjudiciales para los dientes y no ayudan a mantener los niveles de azucar en la sangre estables.
Lo mejor es sustituir los refrescos azucarados por zumos de frutas recien exprimidas o por agua pura.

viernes, 4 de enero de 2008

SALUD Y BIENESTAR

Bienvenidos.Este sitio es para todos;estaremos publicando temas relacionados con la salud,actitud positiva y formas de ganar dinero en la red.
Estrès
Estrés o Stress, en medicina,es un proceso físico, químico o emocional productor de una tensión que puede llevar a la enfermedad física. Una eminente autoridad en estrés, el médico canadiense Hans Seyle, identificó tres etapas en la respuesta del estrés. En la primera etapa, alarma, el cuerpo reconoce el estrés y se prepara para la acción, ya sea de agresión o de fuga. Las glandulas endocrinas liberan hormonas que aumentan los latidos del corazón y el ritmo respiratorio, elevan el nivel de azúcar en la sangre, incrementan la transpiración, dilatan las pupilas y hacen más lenta la digestión. En la segunda etapa, resistencia, el cuerpo repara cualquier daño causado por la reacción de alarma. Sin embargo, si el estrés continúa, el cuerpo permanece alerta y no puede reparar los daños. Si continúa la resistencia se inicia la tercera etapa, agotamiento, cuya consecuencia puede ser una alteración producida por el estrés. La exposición prolongada al estrés agota las reservas de energía del cuerpo y puede llevar en situaciones muy extremas incluso a la muerte.
Sìntomas
Hay pruebas inequívocas de que los extrovertidos, los individuos emotivos y las mujeres refieren con más frecuencia molestias y síntomas, y que las últimas acuden más al médico, al margen de la importancia objetiva de su malestar. Por lo demás, sorprende que una actividad tan violenta y tan ruidosa como el bombeo cardiaco, que tiene lugar a unos centímetros del oído, no sea habitualmente escuchada por el mismo sujeto que percibe con angustia cualquier inapreciable murmullo intestinal. Las explicaciones de todos estos hechos no son muy satisfactorias, aunque vale la pena mencionar estudios que sugieren que la percepción de las sensaciones corporales que acaban transformándose en síntomas depende de un desequilibrio entre las señales externas e internas por causas constitucionales o transitorias. Así, por ejemplo, habrá sujetos temperamentalmente predispuestos a percibir de una manera selectiva las señales procedentes del intracuerpo —lo que los haría vulnerables a prestar atención sistemática a los «ruidos» internos—, y habría sujetos sin esas características que, como resultado de la alteración circunstancial de sus funciones sensoriales, o de su vida emocional o afectiva, o bien percibirían más señales internas, o bien retirarían su atención del exterior, con el consiguiente predominio de las sensaciones del intracuerpo. Ello explicaría la mayor frecuencia de síntomas y quejas corporales en los sujetos con estados de ansiedad y en los depresivos desinteresados por el medio externo.
En otro orden de cosas hay que señalar que la manifestación de quejas y síntomas también depende de variables psicosociales y culturales, ya que su prevalencia es mayor en los solteros, los viudos, los divorciados, los emigrantes, los desempleados, los jubilados y las personas que carecen de apoyo social. Estos factores posiblemente intervienen en la aparición y manifestación de las quejas a partir de su importancia en la determinación del estado emocional y en función de las pautas culturales del microgrupo. Así como para los anglosajones no es signo de buen gusto hablar de la salud, para algunos subgrupos latinos las conversaciones sobre enfermedades, operaciones y desgracias ocupan gran parte de la interacción social y sirven para favorecer la aproximación personal entre los interlocutores.

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